jueves, 22 de septiembre de 2011

El enclaustramiento de lo político


I.

Bueno estimado-S el presente texto gira sobre una experiencia personal y puntual pero no busca la reducción de la discusión planteada a la misma, por lo tanto se espera observar que una organización política, sea de la forma que sea –partido, movimiento, asociación, etc.- no reduce lo político, como espacio de reflexión y participación, a sus paredes institucionales y organizativas. Ahora pasemos a explicarlas….

II.

Considero (PERSONALMENTE, ya que reflexiono en torno a mi experiencia y por ende sostengo…. YO no represento a nadie, y menos aun me interesa hacerlo)  que acá de lo último que se trata es de una disputa por poder PERO  QUE a pesar de esto –que quizás se piensa como un deber ser - personas que hemos asistido a diversas reuniones hemos sentido por parte de actores orgánicos o continuos, comprometidos o no, como ustedes gusten llamarlos, un desplazamiento e incluso miedo que los lleva a mirar mal al OTRO, catalogarlo y tipificarlo para de esta manera construir un prejuicio que –en mi experiencia personal, como sigue en mi relato- a gente como YO nos sesgaros e incluso excluyeron; por lo tanto creo que no se trata , como me dijeron a MI para atemorizar quizás o defendiendo una parcela de poder absolutamente elemental y mínima, de guapos/feos, pelo largo/pelo corto, universidad pública/universidad privada, o cualquier otra dicotomía ABSURDA que lo único que hace es esterilizar el debate POLITICO y traduce el argumento en popularidad o gusto, AMISTAD y  LEALTADES (lo que me preocupa aún mas…). 

En este sentido y como ustedes notaran quiero quede muy claro que mis líneas se sustentan solo en mi experiencia personal, la que de hecho –y no lo dudo, porque si asumiera tener la verdad, ¿para qué escribir esto, no cierto?- puede ser errada pero que al fin y al cabo fue la que me lleve.

Mi interés simplemente es manifestarles que SI YO creo en cualquier  proyecto político no es por una apuesta personalista y utilitaria del mismo (no me interesa un puesto, mi aspiración no es ser un burócrata y reducir mi pensamiento a un escritorio o a un horario, etc.…); de hecho considero que si nosotros como jóvenes -sea la definición de 29 años o más o quizás menos, eso poco me importa-  estamos o tratamos de entrar dentro del proyecto es para sostenerlo, el cual considero es el fin político e histórico que nos interesa , nos aglutina, que organiza y el cual nos hemos planteado, por lo que debemos agruparnos de la forma que sea.  De esta manera el proyecto y más importante aun lo político (que valga la aclaración no es la mera existencia de un proyecto X o Y) no se reduce a un estructura organizativa que enclaustra las ideas y reflexiones o a un nombre o grupo de personas ya que el apoyo se lo da por fuera y por dentro, creyendo o no creyendo, asumiéndolo o no. 

III

Con lo que digo no niego la importancia que ostenta una organización formal que canalice los sentidos políticos difuminados y desarticulados en  la sociedad…pero de ahí a suponer que la vanguardia del pensamiento político y su accionar se encuentra reducido a los militantes hay mucha distancia. Asumo el hecho de las disputas tanto internas como externas y la existencia de ciertas estrategias como el espionaje –que se ha presentado como argumento para la exclusión y que NO dudo existan- o de las agendas particulares que, creo yo, abundan en cualquier tipo de organización/estructura política como practica sea colegial, universitaria y ya en términos macro, provincial y nacional. Estas existen y de hecho dan forma a la práctica de la política formal, pero reducir todo a este ámbito me parece arriesgado.

Para mí, por lo tanto, el problema es precisamente pensarlo de una manera  reduccionista e instrumental que comprende y construye lo político como un simple espacio de poder que en tanto estés dentro de él, lo conformes o no, te inviten o no, es válido. 

Si bien lo político (expresado ya en tiempos modernos en su práctica institucional: la política) también es organicidad y militancia porque reducir o entender esta como cargo o favor,  amistad o lealtad, es esto correcto? No es esto lo que se propugna desde las jerarquías: entender que el ejercicio y la reflexión solo es de unos cuantos que estén en el poder en cualquiera de sus expresiones (mediática, ejecutiva, legislativa, empresarial, etc.)?


Gregorio Páez.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Los medios y su juego de espejos



  
Cuando leemos un periódico, o cuando vemos un noticiero, tenemos la impresión de que las opiniones que ahí se difunden no son del todo el resultado de un proceso riguroso de reflexión. Al contrario, la sensación que los medios nos suscitan la mayoría de las veces, es la de un complejo juego de espejos, en el cual cada palabra no recurre a su acepción teórica, ni literal pero a su función simbólica o alegórica. Quiero decir que el lenguaje que se maneja en los medios responde a un sistema maniqueo en el cual grupos semánticos representan lo políticamente correcto al tiempo que, estigmatizadas, otras palabras son destinadas a definir lo inaceptable, lo bochornoso, lo innoble.
Si bien podríamos discurrir acerca de los alcances del lenguaje y acerca de sus diferentes funciones, me parece que hemos alcanzado un punto en la difusión de la información y sobretodo en el trabajo editorial, en el cual la opinión común resulta nefasta, y el planteamiento de la problemática acerca de la calidad de la información, urgente.
El formato en el cual se difunde la información en los medios de comunicación masivos, es por definición mediocre, pues busca el mayor rango de alcance posible utilizando la persecución del individuo promedio como canon. Cuando vemos la simpleza con la cual el gobierno –para poner un ejemplo- propone la agenda mediática de la semana, nos extrañamos, pues vemos la misma simpleza en la elaboración de la información en los medios masivos con la cual la oposición responde. No hay que ser un lingüista ni un filosofo para evidenciar que palabras como democracia, bienestar, libertad, justicia, socialización, interculturalidad-descentralizada–participativa-transparente,  cumplen una función sui generis en el constante intercambio de denuestos que entabla el gobierno con la oposición. Esta función no es la de explicar ni problematizar conflictos entre las supuestas partes contrarias, sino la de repetir un discurso en el cual cada parte busca posicionar sus palabras y símbolos con mayor fuerza, entablando una carrera ciega hacia la aceptación popular. Por ejemplo, la palabra democracia aún si constituye una categoría de la filosofía política sumamente compleja y problemática, es utilizada a diario por los medios y el gobierno en una dimensión cínicamente preteórica. No interesa lo que se dice, sino lo  que esperan que se diga, en otras palabras, no se busca una línea de reflexión coherente ni en los medios gubernamentales ni en los “independientes”, se busca tan solo la fórmula castrante de lo políticamente correcto. 
Ante estas inquietudes, hemos decidido crear un espacio en el cual podamos compartir posiciones, planteamientos y llevar a cabo debates sinceros entre quienes sentimos que la prensa y los medios no pueden salir del otro lado del espejo en el cual se mira el gobierno.
Con toda la humildad y con el firme deseo de ser políticamente incorrectos, les presentamos Solo editoriales.